Septiembre es un mes que marca un cambio en el año en distintos aspectos, entre algunos más notables el clima, pues da inicio al otoño, una de las estaciones que precisamente precede al invierno, renovando así el ciclo de cada año. En México no es la excepción y el cambio se siente de una forma muy peculiar, pues septiembre es nada más y nada menos que el mes patrio, en donde se celebra y conmemora a los liberadores de la nación.

Con su característica y alegre forma de celebrar, el mexicano llena sus calles y casas con adornos alusivos, y los colores se uniforman en verde, blanco y rojo. Piñatas, pirotecnia, serpentinas, tequila,  mariachi y mucha comida, son algunos de los elementos representativos de la gran fiesta mexicana pero, ¿de dónde viene este festejo?, ¿qué representa realmente?

Originalmente, los festejos se realizaban el 16 de septiembre, en memoria del día en que el cura Miguel Hidalgo junto a un grupo de seguidores, se reunieron para dar inicio al movimiento de independencia. Aquella noche de 1810, tras ser descubierta la conspiración, un grupo de personas se levantaron en armas contra el Virreinato. 100 años después, bajo el gobierno del presidente Porfirio Díaz, se preparó un festejo especial, pues se cumplían 100 años desde aquel evento, pero con un pequeño cambio en su fecha, pues el mandatario ordenó cambiar el festejo un día antes, pues el 15 de septiembre conincidía con su cumpleaños.

Por capricho o por simple gusto, fue desde entonces que celebramos el 15 de septiembre a los ancestros quiénes nos guiaron hacía la libertad, a la independencia de España y a formar esta gran nación.

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